PENSAR EN MODERNIZAR A PARTIR DEL CONSENSO

Por Bruno Pogliano*

Hace unos días, tuve la oportunidad de participar de un Congreso Internacional, como expositor, cuyo tema convocante fue el de “Ciudades inteligentes”. Un concepto relevante en el tiempo que nos toca, donde la capacidad de ofrecer los mejores servicios a través de las mejores condiciones de eficiencia y disponibilidad, se ha convertido en el motivo principal del desafío de los gobiernos, en consecuencia, del Estado.
Y si bien, el concepto de “ciudades inteligentes” puede hacernos pensar desde la modernidad, surge a la vez, a partir del evento y con la dinámica generada mediante el intercambio (colegas de otros municipios del país) y otros participantes, que las actividades de los municipios, que reclaman el uso de tecnología y nuevas estrategias para que se conviertan en “inteligentes” debería pasar, fundamentalmente, por la capacidad de encontrar consensos.

Es allí, desde la perspectiva de generación de esos consensos,  donde podemos imaginar la aplicabilidad de todos los efectos y eventos inteligentes vinculados con la modernidad y en especial, la tecnología en beneficio del bien común.
Porque, en definitiva, el consenso no es otra cosa que encontrar el escenario en el que todos, no tenemos lo que queremos pero sí encontramos lo que podemos, para satisfacer a cada uno de los actores intervinientes. Es decir, no es otra cosa que política.

En los presentes nos tocan infinidades de escenarios que debemos sortear; barreras que nos exigen ejercicios por demás especiales, para vencer una cantidad insondable de hechos que atentan precisamente contra la búsqueda de consensos y contra los posibles acuerdos que logran que una ciudad; un territorio, cualquiera que sea se convierta en inteligente

Y prueba de ello fue lo que se vivió en este encuentro donde representantes de distintos municipios (aclaro que participé por la provincia de Río Negro, como intendente de El Bolsón), manifestaron con respecto al consenso, incluso, entre municipios cercanos o vecinos,  donde se ha podido poner sobre relieve la capacidad de encontrar escenarios comunes aún desde la rivalidad o las diferencias sectoriales o partidarias.

Mi exposición versó sobre los municipios resilientes, teniendo en cuenta lo que ha sido y lo que significan los incendios forestales o de “interfase”, que últimamente y por diversas razones, han afectado a nuestra zona Andina y a otros sectores de la República Argentina, como en el mundo.

Pero, me permito dar un crédito mayor y abonar, todo concepto que pueda definir a la palabra “resiliencia”, con cualquiera de los esfuerzos que podamos hacer como ciudadanos, para encontrar esos consensos, porque no podemos hablar de resiliencia si no tenemos la capacidad de buscar consensos y esa búsqueda es -sin duda- el ejercicio permanente de lo que podríamos llamar: “el pulmón o el motor de la política”.

Tal como podemos imaginar, haciendo la comparación y salvando las diferencias, la tarea más noble o una de ellas que tenemos en la historia de la humanidad que es el trabajo de la tierra gráfica un escenario en el que, “al terminar la cosecha” y que parece la culminación de un ciclo “inmediatamente hay que comenzar con la siembra”.

Insisto salvando las diferencias, es acaso lo que necesitamos para consustanciarnos desde el mundo de la política en función de la búsqueda de consensos. Porque no es uno, no son dos, ni son tres los escenarios posibles, sino que se trata de una búsqueda permanente y constantemente. Porque eso es, finalmente, la política.

Y es la forma en la que debemos ocuparnos y preocuparnos por encontrar que los intereses de todos los integrantes de una comunidad, puedan estar reflejados -con sus aciertos y con sus errores- con todo lo que podemos anhelar o con una parte, pero con la plena conciencia de que esa parte es no lo que nos está faltando de nuestra demanda sino lo que estamos aportando para el beneficio común.

Por eso quería proponer esta reflexión, en un escenario en el que la política se enfrenta -y por diversas razones- a desencuentros y distanciamientos. Y mediante uno de los vínculos más fuertes que tenemos, que es la comunicación, podemos analizar  cotidianamente que nos enfrentamos a puertas que se cierran o escenarios incomprensibles, junto a posicionamientos extremos, donde nos cuesta llegar a ese resultado sublime que se traduce en política.

Y que para ello, el consenso y todo ejercicio para lograrlo, a través de propiciar escenarios para el diálogo, es, sin duda, lo mejor que podemos hacer para que nuestros municipios sean inteligentes.  

En ese contexto o incluso en uno mayor que el propuesto por el congreso en el que participé, evidentemente, de inteligente podemos decir que habría muy poco, si sino logramos salir de los posicionamientos extremos y no buscamos consensos.

*Bruno Pogliano: contador e intendente de la ciudad de El Bolsón (Río Negro)