MARINO FORTALECE SU GESTIÓN CON OBRA PÚBLICA Y SE CONSOLIDA PARA DAR RESPUESTAS
El Intendente municipal ha logrado reconvertir en muy poco tiempo, un dinamismo caracterizado por la ausencia de planificación y obras, para concretar proyectos en cada rincón del Partido de Patagones, con el objetivo dar resolver demandas existentes desde hacía varios años.
Obras que incluso, rompen con costumbre tradicionales de la política y que tienen por objetivo hacer lo que es posible visibilizar, como se dice: «si no se muestra, no se lo reconoce…». Sin embargo, Ricardo Marino, bajo el afán de resolver, logró embarcarse en proyectos que van más allá de lo visible, como obras de agua, que buscan romper el estancamiento para posicionar a Patagones desde un lugar de relevancia, quizás como nunca antes había tenido en el territorio bonaerense.
Porque además, Marino se ha convertido en el intendente que es mirado por lo que hace y no por lo que dice. Una ponderación que proviene desde lo más alto de la política bonaerense, incluso, cruza las fronteras provinciales par llegar al terreno nacional. Consecuencia que lo conduce a ser respetado y por una trayectoria que interpela, de hecho, a la propia dirigencia, al demostrar que los métodos tradicionales se contraponen frente al ejercicio cotidiano de caminar por los barrios, hablar con los vecinos, conocer sus necesidades y trabajar para resolverlas.
Algo que pocos entienden en Patagones y que moviliza a la crítica temprana y el cuestionamiento desmedido en la mayoría de los casos y no porque existan justificativos, sino porque no se comprenden las formas ni los métodos de la política aplicada por Ricardo Marino. Probablemente, con mucho para debatir, pero sin duda también muchísimo para reconocer de una persona que ha puesto por encima de toda la gestión el vínculo con los vecinos.
En épocas donde la política parece encontrarse más alejada de la gente, Ricardo Marino suena a un «bicho raro«, que ha optado por hacer totalmente lo contrario: acercarse; relacionarse, sin que con ello pierda el acompañamiento y, fundamentalmente, el reconocimiento.
Así quedó demostrado en su último viaje a La Plata, una oportunidad invaluable para la gestión, dados los encuentros y el diálogo con funcionarios de primer nivel como la titular de Cultura y Educación, Flavia Terigi, una de las profesionales más reconocidas en su área, a nivel nacional, cuyos objetivos compartió con Marino, en la proyección de diseños para establecer nuevas estrategias destinadas a la educación local.
Por otra parte, un hecho no menor, fue el encuentro que mantuvo Marino con el Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad y uno de los referentes más significativos de la estructura política provincial, en el marco del reconocimiento propio, que ubica al Intendente local como ejemplo a seguir y valoración hacia un hombre que «hace la política caminando«; tal como lo han expresado los funcionarios provinciales, incluso el propio Gobernador.
En consecuencia, lo que podría ser la discusión interna y externa sobre la gestión de Ricardo Marino, queda, como en otras ocasiones, atada a su capacidad y habilidad para generar a su alrededor un fortalecimiento político que se materializa en el peor momento de la economía del país, pero en lo local, se cristaliza en la capacidad para la administración y sostener las arcas desde la austeridad. Aunque sin dejar de aventurarse hacia la reconstrucción de Patagones, como él mismo lo ha indicado en varios de sus discurso.
Ese proyecto, evidentemente se sostiene con funcionarios que obran como la fuerza de choque, intelectual, política pero sobre todo humana, que acompañan la gestión y forman el equipo requerido para gobernar en épocas de «vacas flacas».
Con acento en la Producción, para potenciar todo proyecto de desarrollo y la certeza de contar con las finanzas al día y ordenadas, es posible interpretar los mandatos de Marino, respecto de la austeridad y el orden en las cuentas públicas, tal como también él mismo lo ha manifestado al asumir, la prioridad de saldar la millonaria deuda que había dejado la gestión anterior. Y por supuesto, la obra pública, quizás, lo más importante que puede hacer un gobierno.
No obstante, Ricardo Marino no es solo «caminar la calle». Desde el inicio de su gestión ha impulsado la mayor cuota de profesionalismo para sus áreas de trabajo, bajo la premisa de que es importante el conocimiento, aunque el ejercicio de administrar los bienes públicos se hace compartiendo con la gente.
Un microclima que siempre se ha esforzado en desactivar, inclluso ha mirado con gran pesar cuando alguno de sus funcionarios optó por la comodidad. «El político que está cómodo, no entendió el mensaje…«, señaló Marino, y refuerza la apuesta, al asegurar que «cualquiera es libre de querer quedarse en su escritorio, pero en su gestión no tiene lugar…«.
Un desafío que pone al intendente de Patagones todos los días en lo que se denomina en el folclore de la política: “la picadora de carne”, pero que ha sabido eludir, recurriendo quizás, a la esencia; a ese sentido tan propio como olvidado que no es otro que el vínculo con los vecinos, para construir con ellos y desde ellos el proyecto político para el distrito.